5 Consecuencias cuando PSA compre Opel

Es la noticia del mes, la negociación entre PSA y General Motors que tiene en vilo al sector.

El pasado día 14 de febrero el Grupo PSA lanzaba la siguiente información a través de un comunicado de prensa:

“Desde 2012, General Motors y PSA Group han estado implementando una Alianza que cubre, hasta la fecha, tres proyectos en Europa y genera sinergias sustanciales para los dos grupos.

Dentro de este marco, General Motors y el Grupo PSA examinan periódicamente otras posibilidades de expansión y cooperación. El Grupo PSA confirma que, junto con General Motors, está explorando numerosas iniciativas estratégicas destinadas a mejorar su rentabilidad y eficiencia operativa, incluida una posible adquisición de Opel / Vauxhall. No se puede asegurar que se llegará a un acuerdo.”

Desde entonces, son todos elucubraciones. Lo que es seguro es que traerá consecuencias.

A continuación, exponemos 5 reflexiones de cómo puede afectar al mercado automovilístico:

1. El Grupo PSA sale reforzado a nivel global

La primera consecuencia tras la adquisición de Opel por parte de PSA sería positiva tanto para General Motors como para PSA.

GM se quitaría el lastre de Opel, que le genera pérdidas, para focalizarse en aquellos mercados en los que es uno de los grupos de automoción más punteros (Estados Unidos y China) para optimizar los recursos y dirigirlos a ese target.

PSA ganará peso en el mercado europeo y contará con mayor capacidad productiva al incorporar a sus productos una marca (Opel) que oscila el millón de ventas anuales. Además, al centralizar la estrategia de las marcas que compondrán el grupo PSA, se optimizaría la inversión en diversas áreas como I+D, motorizaciones, plataformas y líneas de montaje.

2. Desaparición probable de alguna marca (y desaparición segura de alguna concesión)

La historia de Peugeot cuenta con una cantidad importante de adquisiciones y fusiones que han dejado a numerosas marcas en el camino.

La compra de Citröen por parte de Peugeot en 1976 fue por supervivencia. Citröen estaba cerca de la quiebra y Peugeot la adquiere para evitar que caiga en manos extranjeras o se haga con ella Renault, su gran rival en Francia.

Pese a que Citröen ha sobrevivido, otras adquisiciones del grupo PSA no han tenido tanta fortuna. La compra en 1978 de Chrysler Europe (Grupo Rootes en Reino Unido, Chrysler España y Simca en Francia) le permitió a Peugeot ganar posiciones en mercados que no dominaba, aunque con la posterior crisis del petróleo se decidió agrupar estas marcas bajo el sello Talbot antes de desaparecer definitivamente en los años 80.

Además de la posible desaparición de alguna marca del grupo, será más que probable la extinción de alguna fábrica (la de Vauxhall en Reino Unido tiene muchas papeletas) y varios concesionarios en poblaciones no muy extensas donde decidan aunar en el mismo espacio varias marcas del grupo, como ya ocurre con Citröen y DS.

3. Productos duplicados = competencia interna

La homogeneización de los productos, con 4 marcas compitiendo en los mismos segmentos, se traduce en uno o más modelos del grupo abocados a tener ventas por debajo del umbral de rentabilidad, con clientes comprando en otras marcas propias y en la competencia.

A modo de ejemplo, en el segmento de los compactos, nos encontraríamos rivalizando con el Peugeot 308 al Opel Astra, el Citröen C4, el C4 Cactus, el C-Elysée y el DS4. ¡6 modelos del mismo grupo en el segmento C!

Pese a que Peugeot lleva tiempo intentando posicionarse cerca de las marcas premium, su apuesta de competir a precio le sitúa en el mismo escalafón que Citröen y Opel. DS, centrada en diferenciarse como una compañía exclusiva y vanguardista, no ha acertado en su estrategia y, a ojos del público, es considerada como generalista.

Por tanto, el grupo PSA cuenta con 4 marcas parecidas, con modelos parecidos y que compiten entre sí en todos los segmentos.

4. El Grupo PSA está obligado a reinventarse

La solución a los problemas que puede enfrentar PSA pasa por reinventarse, aunque no sea tarea fácil.

El Grupo VW es el ejemplo a seguir ya que, después de un largo tiempo, parece que al fin han conseguido hacer un hueco a Seat entre Volkswagen y Skoda.

Se ha especulado con la posibilidad de utilizar la marca Opel para toda la gama de vehículos eléctricos. Quizás se decanten por situar a Peugeot en una posición más elevada que la actual. Otra opción es reducir la gama de productos que ofrece cada marca para que no se solapen… Tal vez lo más sencillo sea, como apuntábamos en el punto 2, terminar con alguna de las compañías del grupo.

El lavado de cara y la reestructuración es necesaria si se confirman las predicciones.

5. La gran incógnita de Buick

Con la venta de Opel/Vauxhall, General Motors saldría del viejo continente y pondría fin a 16 años consecutivos de pérdidas en Europa, aunque los efectos podrían afectar a otros mercados donde a GM sí le interesa estar.

Buick es una de las marcas más históricas del grupo, considerada como premium (por debajo de Cadillac) y una de las más vendidas en China. En Estados Unidos, la mitad de modelos de la gama Buick proceden de Opel.

En el pasado, General Motors no ha dudado en cerrar marcas propias como Oldsmobile o Pontiac. La opción para la continuidad de Buick, a priori, pasa por seguir los pasos de Chevrolet do Brasil, con modelos desarrollados por la filial coreana de GM.

En resumen

Aún no se ha confirmado la compra de Opel y ya se está especulando sobre las consecuencias y cómo afectará al sector. De momento no hay nada claro, excepto que PSA tiene intención de comprar y GM intención de vender. Como se dice coloquialmente: “hay mucha tela que cortar”.

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