La Revolución Tecnológica (I): La Guerra del Taxi

Al calor de la revolución tecnológica de la que estamos siendo testigos y que está generando cambios de alto calado en un gran número de industrias y facetas del día a día, no podemos olvidarnos de que nos encontramos en una situación de constantes cambios, donde aquello que estaba totalmente asentado deja de estarlo de un día para otro, y aparece algo novedoso que permanecerá de forma indefinida.

El mundo de la automoción en general, y el taxi en particular, están inmersos en un proceso de evolución del que se desconoce si van a salir reforzados o van a sucumbir.

En una primera entrega vamos a analizar la encarnizada batalla que se está librando tanto en la calle como en los juzgados entre el gremio del taxi y las aplicaciones de transporte de pasajeros, encabezadas por Uber.

En la próxima entrega nos enfocaremos en el futuro de la movilidad entre particulares, cómo el coche compartido ha llegado para quedarse, los vehículos eléctricospara transporte urbano, alquileres entre particulares y qué modelos de negocio vienen para transformar el sector de la automoción.

La Guerra del Taxi

El surgimiento y generalización de aplicaciones para transporte de particulares como Uber, Cabify o MyTaxi han supuesto unas pérdidas millonarias para el negocio del taxi en España.

El principal reclamo por parte de los taxistas es que sus nuevos “competidores” carecen de la licencia que a ellos tanto les ha costado conseguir (tanto económica como burocráticamente), aunque, en realidad, las principales quejas son consecuencia directa de la gran cuota de mercado que han perdido.

El lanzamiento de Uber en España se produjo hace más de 2 años, en los que los acontecimientos se han sucedido con diversas idas y venidas entre la legalidad, la ilegalidad y el cierre definitivo. La última sentencia del Tribunal de Justicia Europeo da la razón a los taxistas y exigirá a la compañía estadounidense que los conductores obtengan licencia de transporte.

El principal escollo para los magistrados es dirimir si Uber es una empresa de transporte, como afirman los taxistas, o si es una mera plataforma tecnológica que pone en contacto conductores y consumidores, como afirman ellos mismos. La situación es tensa. Uber ha declarado que “los ciudadanos pagan 603 millones de más al año por el monopolio del taxi”.

Los sucesos acaecidos desde su asentamiento en España son muchos, y bastante violentos. Desde accidentes de tráfico en los que un taxista colisiona con un vehículo de transporte privado (es obligatorio que vayan identificados con una bandera de la Comunidad de Madrid en la parte trasera), ruedas pinchadas, incidentes con pistolas de perdigones, agresiones físicas, hasta el atentado durante la Feria de Sevilla en el que se quemaron 9 vehículos de la compañía española Cabify, pasando por numerosas huelgas de servicio con éxito desigual.

¿Hasta qué punto es bueno para los taxistas hacer una huelga para que tus consumidores se vean obligados a probar los servicios de la competencia?

Desde el punto de vista del consumidor, el cambio del taxi a las nuevas plataformas es inevitable: más cómodo, mejor servicio y mejor precio.

–          Comodidad: aunque ya existen aplicaciones como MyTaxi (que se ha fusionado recientemente con Hailo para plantar cara a Uber) desde las que puedes pedir un taxi, ver cuánto le queda o pagar el servicio, estas son empresas privadas (MyTaxi pertenece al grupo Daimler) cuyos intereses difieren de los del gremio y ya se han dado casos en Alemania de competencia desleal. El objetivo de la Federación de taxis (Fedetaxi) es lanzar una aplicación propia, cómoda para los usuarios y que defienda sus intereses. Por el momento, Uber y Cabify ganan esta batalla.

–          Precio: pese a que las nuevas compañías de transporte de pasajeros han aumentado el coste desde su lanzamiento (consecuencia de las trabas administrativas y la generalización de su uso), aún continúan siendo muy competitivos económicamente, con tarifas que en ningún caso superan el coste de un taxi.

–          Servicio: la clave del éxito de estas aplicaciones radica en su servicio de calidad orientado al cliente y a la buena experiencia de este. Conocer el precio del trayecto antes de pagar, la hora estimada de llegada o la puntualidad son detalles que mejoran el servicio. Encontrar un conductor bien vestido y aseado, que ofrece un trato exquisito, en un coche limpio, que te pregunta la temperatura deseada, la emisora favorita, el volumen del audio, te ofrezca una botella de agua gratuita, etc… hacen que la experiencia sea extraordinaria.

Ante este escenario, y por mucho que consigan en la vía judicial, la industria del taxi está abocada a enfrentarse con una máxima muy habitual en los tiempos que corren: “Renovarse o morir”.

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