Lo que cuesta mandar

Durante una época en la historia, mandar era lo que se esperaba de tu superior o jefe. Más recientemente, las palabra mandar ha tenido y a veces sigue teniendo, connotaciones algo negativas, como por ejemplo que se asociaba a un modelo de jefe “malo” o inadecuado. Y lo curioso es que mandar en sí mismo no tiene nada de retrógrado, ni de negativo; en ocasiones, simplemente es lo que se necesita para gestionar a algunas personas. Es lo que esas personas esperan de ti como jefe.

La gran complejidad del liderazgo es saber ejercerlo de la manera que lo necesitan tus equipos, en realidad, como lo necesita cada una de las personas que dependen de ti, pues un liderazgo efectivo debe poner el foco en capacitar y motivar a cada individuo a través de la forma en la que relacionas con él.  Y llegados a este punto, el primer pensamiento puede ser “eso no se aprende, o lo sabes hacer o no, o eres un buen líder o no lo eres”. Siento contradecir a los que tengan esta creencia. El liderazgo, como todo comportamiento, es algo que se puede aprender, y desaprender! ¿Cuánto entrenamiento se requerirá?, eso es otro tema. Y el entrenamiento o el desarrollo de esta habilidad habitualmente se hace a través de la formación, del coaching o la consultoría.

Si analizáramos el tiempo, el dinero y el esfuerzo que invierte en formación un concesionario, en la comparativa por puestos de trabajo, observaríamos que quienes menos atención reciben son los gerentes. Los comerciales no dejan de acudir a cursos de producto, de habilidades, de técnicas de venta… igual podríamos decir de los asesores de servicio, los mecánicos o los jefes de venta. Pero curiosamente, el líder jerárquico, el jefe de todo esto, habitualmente no cuenta con esa opción. O si lo hace, es para conocer el producto y las opciones de financiación o la parte financiera del negocio, no tanto para tomar conciencia de sus posibilidades u opciones de mejora y desarrollar sus propias habilidades como líderes. ¿Y cómo aprenden los gerentes a gestionar a las personas? Pues como pueden… Por ensayo y error, con las luces y sombras que esto significa, tratando de emular a un modelo conocido, más o menos cercano, o sencillamente siguiendo instrucciones de la propiedad. Y no es fácil.

Para las personas que trabajamos en Prisma, es un privilegio poder trabajar de forma individualizada, mano a mano, con un sucesor o gerente para facilitar el diseño de un plan, el desarrollo del potencial de cada persona como un caso único, personalizando el proyecto como un traje a medida. Es estimulante contribuir a desarrollar los líderes que hoy se necesitan, líderes con mayor presencia, presencia que se consigue a través de la calidad de las interacciones.

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