¿Qué son las personas, una inversión o un gasto?

Os voy a contar un curioso fenómeno. Recibimos muchas llamadas en la empresa pidiendo que les seleccionemos profesionales (vendedores principalmente). La gente te cuenta sus necesidades y te pide un presupuesto. A muchos les da igual cómo sea el servicio y qué procesos realices; quieren algo que no han conseguido por sus propios medios y tienen cierta urgencia.
Pues bien, cuando les envías el presupuesto, muchos ni tan siquiera contestan. Y puedo aseguraros que estamos hablando de cantidades que están por debajo del 8% sobre el salario fijo anual.

¿Qué ocurre? Pues, sencillamente, que no quieren gastar. Si quisiesen invertir, ya sabrían de qué manera fácil y rápida iban a poder recuperar la inversión. Para estas personas, encontrar un profesional es algo fácil al alcance de cualquiera. Eso es así porque no buscan alguien con talento, sino cualquier persona que pueda convertirse en un empleado; no importa si está o no cualificado, sólo que tenga experiencia en el puesto.

Normalmente, estas personas, sean mandos intermedios o propietarios que no invierten en personal, acaban contratando a personas sin talento, que a los meses tienen que sustituir por otros, con los costes que eso supone de nóminas, indemnizaciones, clientes mal tratados, imagen de la empresa y un largo etcétera de cantidades.

El capital humano de las empresas no es un gasto, sino una inversión. Invertir en talento no significa gastar o pagar más, sino apostar por las personas como generadores de valor y de riqueza para la organización.

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