Verdades y Mentiras sobre los Coches Autónomos

Ya están aquí, pero en realidad no. Los coches autónomos, con Tesla y Google como máximos exponentes, se encuentran en un periodo de prueba-error que dista mucho de una producción en masa y un uso generalizado.

Tesla fabrica coches eléctricos a los que ha incorporado un modo de piloto automático muy bien conseguido; eso sí, la autonomía de ese “piloto automático” es limitada y requiere de un conductor a los mandos, como viene pasando desde que Nicolás Cugnot inventó el primer coche (a vapor) allá por 1769.

El autopilot de Tesla es, al fin y al cabo, un asistente de conducción muy avanzado con un nombre erróneo que ha llevado a muchos propietarios a poner en riesgo su vida y la de otros conductores, sacando su perfil más irresponsable. No hace falta una búsqueda muy exhaustiva en youtube para encontrar vídeos conduciendo sin manos, jugando a las cartas, viendo películas o incluso durmiendo en un Tesla.

Los accidentes que se han producido este verano son consecuencia de una comunicación poco efectiva por parte de la compañía. El accidente mortal del pasado 30 de junio con un Model S se produjo cuando el coche iba por encima de la velocidad permitida, y es el conductor el que fija la velocidad máxima.

Elon Musk, presidente de Tesla, ha tenido que salir al paso para rebajar las expectativas: “El piloto automático de los Tesla está diseñado para proporcionar una experiencia de conducción sin manos que permita a los conductores tener más confianza al volante, incrementar su seguridad en carretera y hacer que la conducción en autopista se disfrute más. El piloto automático es de lejos el sistema más avanzado de su clase en carretera, pero no convierte al Tesla en un vehículo autónomo y no permite que el conductor que renuncie a su responsabilidad. Desde el lanzamiento del piloto automático hemos educado continuamente a los clientes sobre el uso de esta característica, recordándoles que son responsables de estar siempre alerta y presentes cuando se use el piloto automático y deben estar preparados para retomar el control en todo momento.”

La última actualización del software castiga a los conductores que abusen del autopilot y es más estricto a la hora de fijar una velocidad máxima superior a la legal de la vía.

A día de hoy el coche de Google, en fase de pruebas y sin fecha de comercialización a la vista, puede presumir de un nivel de autonomía 3 sobre 4, según la NHTSA. Aun así, hace unos meses reconocieron más de 272 fallos y 13 situaciones en las que tuvo que intervenir el conductor para corregir la marcha del coche.

La gran mayoría de marcas de automoción están investigando en conducción autónoma y desarrollando prototipos para entrar en la carrera del coche autónomo, actualmente liderada por Google y Tesla. Recientemente se han producido cambios de cromos entre los dos grandes competidores por dominar la conducción autónoma: un cargo importante de Google Street Views que se incorpora a Tesla Motors, y el responsable del desarrollo del Autopilot que pasa a trabajar para Google.

Los coches autónomos aún no están aquí y no se sabe cuándo llegarán. La incertidumbre reina en el ambiente: ¿Estamos preparados para una conducción 100% autónoma?, ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a poner nuestras vidas en manos de una máquina?, ¿Es posible compaginar la conducción autónoma con los imprevistos de la conducción convencional? Muchas preguntas y pocas respuestas. El tiempo lo dirá.

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